Aritméticas fracasadas como blasones apócrifos
que el otoño pone ante mis ojos:
la infancia,
ardid de una quimera incierta.
Igual que la semilla nacida a destiempo en la sonrisa
me adelanté al nacimiento
como se adelanta la flor al candil de la primavera.
Nació tal vez en algún sueño
mi eterno compañero
Nació en el pueblo del pozo abajo
donde se retorna al abrigo del “nomeolvides”
que el perfume del almendro propaga
y a los senderos de la dicha en la infancia.
En la infancia,
perseguía mariposas somnolientas
y prefería
esconderme tras la espalda de los lirios
en las livianas noches donde el Duero
murmuraba palabras quietas develándome
un aroma a naranjos y a chiquillas en las sombras.
En la sombra del almendro,
allá por donde la jara
olvidó ser hierro de lanza,
caminaba mi cuerpo de niño.
Mis pasos eran de agua cristalina.
¿Habré cruzado el río?
o ¿una calle larga como los sueños
que de la primavera atrapan la amargura del almendro?
¿Seguirá soñando el niño los caminos?
Han pasado tantos años, tantos…
La vida cae por un finísimo hilo
derramado en la uña de anteayer,
tan dura la corteza de su fruto
tan lejana la primera flor.
Ahora ese niño existe
en el hombre que habla.
¡Yo que soy viejo y he vivido …!
me pregunto, compañero,
¿Por qué mi cuerpo torcido
y el tronco del almendro cuando lo miro
son parecidos al arbolito de Philip?
¿Por qué caemos en el encuentro con las plagas
y ni las hijas ni las hojas nos crecen
en está lepra eterna que nos va gastando?
Las pausas, el viento
y las rocas poseen el mismo rostro.
Esta estúpida sonrisa me acompaña,
estos recuerdos, esta piedra.
Este almendro viejo…
se queda mudo, mas se queda.
¡Yo que soy viejo y he vivido …!
me pregunto, compañero,
¿Por qué estoy llorando si he sido tan feliz?
He cantado a tus ramas y a tus hojas,
he descrito los olores de tu flor y de tu fruto,
he llorado los mares de tierra
que cubren la isla blanca los febreros
y cada una de las blancasrosas flores de tu sexo
me han producido una soledad extrema
como de siglos ácidos, de almendra en la boca.
¡Qué nunca hubiera pensado
ser el abono de tu última cosecha!
Tus brazos de gigante son bruma
dueños del letargo en el aliento,
a la sombra del almendro,
del hermano,
obedezco las leyes naturales.
Hola a todos/as, os dejo un poema musicado de Federíco García Lorca. Cantado y recitado por Kepa Ríos y Fabián Menassa. En Auditorio Municipal de Camarma de Esteruelas. Es un recital que realizó Miguel Oscar Menassa.
Este sábado 19 de diciembre a las 20:30 se va a realizar un especial al poeta Federico García Lorca, no te lo pierdas, el poeta Miguel Oscar Menassa leerá poemas de Lorca y seguramente algún poema de su propia producción.
También leerán poemas los integrantes de los Talleres de Poesía Grupo Cero y habrá poemas musicados de Lorca.
Una noche especial de poesía en el Café Figueroa. Calle Augusto Figueroa 17
El encantado ruiseñor muere atrapado en su propio canto. Su canto es del mundo, tampoco le pertenece y eso lo hace sufrir. Sufre de su propio canto, sólo en el leve ala rota que lo contiene morirá, se apresura en la primavera a juntar ramas secas, siente que el canto llega al corazón cuando en el pecho nace un sol rojo como un anteojo que el alma multiplica y se esmera en entonar las notas como si algún otro lo escuchara. Pobre ruiseñor, su canto no es suyo y canto lo define en un si mismo nacido para morir.
Manuel Menassa de Lucia (Esta frase es del poeta Miguel Oscar Menassa: El encantado ruiseñor muere atrapado en su propio canto. Su canto es del mundo, tampoco le pertenece y eso lo hace sufrir)
Has muerto, eslabón vertical de singular especie, A pesar de que alguien en algún lugar, Esté soñando tu cuerpo o siga esperando, Nombre tu nombre, tu apellido. Has muerto.
¿Qué eres? si en el recuerdo de otro retornas como el reflejo deformado de uno mismo siendo la voz de otro la que te forma.
No eres más que la justificación de la tristeza el granero donde se regocija algún dios misterioso proclamando que nada es eterno.
Dejará el sueño al soñante Su nombre en otro sueño y una palabra…
A pesar de que alguien en algún lugar, Sueñe contigo o siga esperando, morirás, débil eslabón cuando el motor del sueño húmeda voz sin frío detenga su latido.
Manuel Menassa de lucia (húmeda voz sin frío es un verso de Federico García Lorca) www.poesiagrupocero.com
Manuel Menassa de Lucia. Psicoanalista Psicólogo. Comienza sus estudios de psicoanálisis en 1999, en la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero, donde permanece en formación continua. Se licencia como Psicólogo, en la Facultad Complutense de Madrid, en el año 2006. Trabaja como psicoanalista desde ese mismo año, actualmmente, atiende en su consulta situada en la zona de Plaza de España.
Calle Princesa 3 Duplicado.
Despacho 415. Madrid. 28008
Teléfonos:
91 542 30 97 - 687 93 75 01